viernes, 26 de agosto de 2016

Quépasup

Son las cuatro de la mañana de un
viernes. O del sábado. Nunca me aclararé. Ella está en línea. Él está en línea. La espalda se tuerce en la cama y piensas en esa chepa, esa chepa que no tardará en salir.

Sudas, te pica el cuerpo, el colchón se hunde, estás incómodo y -como siempre- el nudo de la garganta impide la respiración.
No sabes qué escribirle, tampoco si se están escribiendo. Sabes que no puedes hacerlo. Joder, en realidad no sabes nada de lo que está ocurriendo.

Escuchas ronquidos, sonidos de uñas arañando brazos, teléfonos que se caen. El ventilador no deja de girar y el puto techo sigue teniendo el mismo color blanco de siempre.

Encender, borrar, borrar todo. Lo volverás a hacer en poco tiempo. Borras porque tu obsesión puede más que tu fuerza de voluntad. Puedes borrar todo lo que quieras que tendrás que volver a hacerlo.
Creo que nunca me voy a desenganchar de esta droga.

Espero no haber terminado de perder la cabeza.

P.D: Perdóname CB porque he reescrito muchas veces esta porquería.

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