Las horas pesan y la espalda -con el paso del tiempo- se tuerce en la cama cada vez más.
Quiero escribir pero no encuentro inspiración.
Quiero escribir sobre el futuro, sobre el presente, sobre mis vivencias. Escribir y convertirlo todo en novela, en verso. Escribirlo bonito, escribirlo escueto.
Quiero rimarlo, quiero hacerlo libre, quiero ser constante.
Quiero escribir algo que me llene por dentro, quiero desahogarme, quiero explicar sin detallar cada uno de mis sentimientos.
Quiero escribir sobre mi profesión, sobre sus dificultades, sobre las injusticias, sobre el maltrato animal, sobre la polución.
Quiero escribir sobre las amistades, sobre la sociedad, sobre lo absurdo de los complejos, sobre mis relaciones personales. Quiero escribir sobre fútbol. Quiero escribir sobre ella.
Quiero escribir pero no puedo. No me dejo. Quiero escribir pero mi cabeza se nubla. Quiero escribir pero mis dedos se entumecen y mi pecho se angustia.
Quiero escribir pero mis ojos miran al suelo y respiro con pesadez.
Quiero escribirle. Quiero aprovechar el tiempo. Quiero recuperar los recuerdos y plasmarlos en un papel. Quiero que no me den miedo.
Quiero hacer muchas cosas pero no sé hacer ninguna.
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