No entiendo a esa gente que siempre sonríe en las fotos. Los puedes observar a todas horas, en cualquier lugar, sonriendo y demostrando lo felices que son, lo chulos que son sus coches y los colores molones de sus nuevos tatuajes.
Las sonrisas no descansan. Siempre están ahí para saludarte. Te deja la novia: sonrisas en las redes sociales; Tienes una bronca en casa: sonrisas en las redes sociales; Se está quemando la casa de alguien: selfie y sonrisa en las redes sociales.
Es asqueroso observar el panorama de nuestra sociedad. Nos hemos convertidos en seres digitales, inertes e inexpresivos cuya única función vital es aparentar. Aparentar felicidad, dinero, bienestar, salud... Aparentar -siempre- ante los demás.
Es gracioso y a la vez muy deprimente observar cómo esa chica divina que tarda 45 minutos en subir una foto a cualquier red social después pasa la mañana metiéndose los dedos en la garganta porque se ve gorda. Es triste darse cuenta de que esa chica con más de 200 me gusta y 30 comentarios en la foto que subió ayer de su culo no puede contar a sus verdaderos amigos con los dedos de una mano.
Podría adornar el texto con alguna cita célebre de alguien a quien se le suele atribuir la categoría de genio. Pero la sociedad es un puto asco. Damos asco. No hay más.